El mensaje fue compartido este jueves en su cuenta oficial de X, tras la publicación de datos que revelaron una caída en la industria y la construcción durante febrero. En este contexto, Milei intentó transmitir la idea de que la situación adversa es temporal y que existen signos de mejora frente a la situación anterior que heredó.
“Sabemos que estos últimos meses fueron duros”, expresó Milei. En el mismo mensaje, enfatizó que “los datos son contundentes” y que Argentina se encuentra “mucho mejor” en comparación con 2023. En este sentido, reiteró: “Por eso pedimos paciencia. El rumbo es el correcto”.
El presidente también reconoció que el proceso económico es heterogéneo. “No todos están mejor”, comentó, añadiendo que las estadísticas pueden reflejar promedios que ocultan las dificultades de ciertos sectores. “Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos”, indicó.
Asimismo, Milei relacionó las tensiones recientes con las secuelas del proceso electoral del año anterior. Argumentó que este evento generó “tasas más altas, menor actividad y más inflación”, en concordancia con el análisis que su equipo económico ha sostenido.
Un día antes, en una entrevista con la Televisión Pública, el presidente ahondó en su diagnóstico. Reconoció que el inicio del año había sido difícil en términos de inflación y advirtió sobre el deterioro de varios indicadores sociales: “Superados los impactos en términos de pobreza, que va a tener un trimestre difícil, vas a ver que volvemos a la tendencia de bajar la pobreza”.
En esa conversación, Milei conectó el desempeño económico con diversos factores. Mencionó la disminución en la demanda de dinero durante el periodo electoral de octubre, lo que provocó una fuerte dolarización de los portafolios y una contracción de la liquidez. “Hubo una caída de la demanda de dinero muy fuerte”, enfatizó.
Este acontecimiento, que estimó en un 50% durante su momento más crítico, tuvo efectos rezagados sobre la economía al inicio de 2026. Según explicó, la disminución de los pasivos monetarios del Banco Central (BCRA) redujo el financiamiento disponible para el sector privado y elevó las tasas de interés.
El impacto de estas condiciones se vio reflejado en la producción. “La actividad se frenó en seco”, sostuvo Milei al explicar cómo el aumento del costo del crédito afectó a las empresas.
En este punto, el presidente presentó una explicación relacionada con el capital de trabajo. Aseguró que, ante una demanda más débil y plazos de cobro más largos, las empresas necesitaron más financiamiento para mantener sus operaciones diarias, pero se encontraron con una menor liquidez en el sistema.