En su informe más reciente, la filial local de Moody’s subrayó que la morosidad del sistema de SGR ha aumentado “hasta niveles de 4,6% del riesgo vivo (RV)” en abril. Este incremento se relaciona con un mayor número de incumplimientos, alineados con las tensiones de liquidez que afectan al universo de las MiPyME. Según el análisis, “la mora del sistema mostró un incremento progresivo desde niveles mínimos observados en 2024, alcanzando 2,8% al cierre de 2025 y acelerándose en los primeros meses de 2026”.
Un dato llamativo es que la mora inferior a 90 días representa el 37% de la cartera irregular, en comparación con el 29% que constituía un año atrás, lo que indica que el deterioro es reciente y refleja las presiones de liquidez en las MiPyMEs.
Adicionalmente, se observó un aumento en la “incidencia de cheques rechazados por falta de fondos en el sistema de pagos minorista—que excluye cheques avalados— con un pico de 1,7% del monto compensado en noviembre de 2025 (el nivel más alto desde 2020) y un registro de 1,6% en marzo de 2026”.
El informe de Moody’s señala que el aumento de la morosidad en las SGR tendrá un impacto negativo en las pymes. Se aclara que “la tendencia creciente de la morosidad es consistente con lo observado en el sistema financiero, lo que confirma que las presiones son de naturaleza sistémica y no exclusivas del ámbito de las SGR”.
Entre los factores que contribuyen a este deterioro, se destacan tres. Primero, el “entorno de tasas reales positivas que incrementó el costo financiero hacia finales de 2025”. Segundo, el “menor efecto de licuación de la inflación sobre las obligaciones en pesos”. Y tercero, la “recuperación económica heterogénea, con rezagos en sectores como la industria, comercio y construcción en comparación con sectores primarios y de servicios”. De hecho, los sectores de comercio, industria y agropecuario concentraban el 81% del riesgo vivo en marzo de 2026, según los datos de Moody’s.
El tejido pyme se encuentra entre los sectores más afectados por el ajuste presupuestario y la desaceleración del consumo.
A pesar de este panorama adverso, la entidad financiera resaltó que el sistema de SGR “cuenta con mitigantes que no existían en períodos previos de estrés, lo que le permite gestionar el deterioro actual con mayor solidez y previsibilidad”. Su proyección base espera que la morosidad enfrente “cierta presión adicional en el corto plazo, para luego converger gradualmente hacia niveles históricos cercanos al 4%”.
“La normalización será progresiva, dado que dos tercios del RV se concentran en el canal bancario, con plazos de amortización más prolongados. Sin embargo, la depuración natural del stock más antiguo, la posibilidad de refinanciaciones a menores tasas de interés y un RV que crecerá —enfocado en sectores con mejores perspectivas— sustentan dicha convergencia”, argumentaron.
Entre los sectores con mayores expectativas de crecimiento, se identificaron la energía, la minería y la economía del conocimiento. “Generarán una demanda creciente que debería reflejarse en una mayor participación de la industria, los servicios y la minería, posicionando a las SGR como un canal estratégico”, afirmó Moody’s, aunque advirtió que “el crecimiento en la capacidad para otorgar garantías seguirá condicionado por limitaciones operativas y regulatorias”.