La encuesta reveló que un 89% de los participantes anticipa un aumento en las reservas globales de oro para el próximo año, junto con el 45% que proyecta adquirir oro. Además, se observa una creciente expectativa de que el oro asuma un rol más significativo mientras que el dólar podría perder protagonismo dentro de las carteras de reserva, influenciado por el riesgo geopolítico, la protección frente a crisis, la diversificación y las nuevas estrategias de almacenamiento que afectan las decisiones de gestión de reservas.
En los últimos cuatro años, los bancos centrales han acumulado un promedio de 1.000 toneladas de oro, un aumento notable en comparación con el promedio de 500 toneladas de la década anterior. Esta aceleración en la adquisición ha ocurrido en un contexto de incertidumbre tanto geopolítica como económica, lo que ha oscurecido las perspectivas para quienes gestionan reservas.
Es importante señalar que la encuesta fue realizada entre el 5 de febrero y el 19 de mayo, y la mayoría de las respuestas se recibieron después del inicio del conflicto en Medio Oriente. Por lo tanto, este sondeo ofrece valiosos datos sobre cómo los banqueros centrales perciben el oro en medio de la actual inestabilidad geopolítica. Además, la representatividad de la muestra es notable tanto geográficamente como respecto a las reservas de oro que poseen, evidenciando el interés del sector bancario central en el oro.
A continuación, se sintetizan los puntos más relevantes de la encuesta:
En síntesis, la encuesta de este año refuerza la tendencia: los bancos centrales siguen manteniendo un enfoque muy optimista hacia el oro, subrayando su importancia en un entorno geopolítico y económico convulso. También se evidencia una continuidad en la tendencia observada en años anteriores: los bancos centrales consideran que el oro representa una proporción cada vez más significativa de sus carteras de reservas. El 84% de los encuestados sostiene que, dentro de cinco años, el oro representará una porción (ya sea moderadamente o significativamente) mayor de sus reservas totales, frente al 76% del año anterior.
Las respuestas fueron bastante consistentes entre los bancos centrales de economías avanzadas y aquellos de mercados emergentes y en desarrollo, con la mayoría anticipando que la proporción de las reservas totales mantenidas en oro será moderadamente mayor en un plazo de cinco años.
En cuanto a las expectativas sobre el dólar, los encuestados mostraron menos optimismo. Aunque sigue siendo la moneda de reserva mundial dominante, los datos de la Composición Monetaria de las Reservas Oficiales de Divisas del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que su participación ha estado disminuyendo de manera sostenida. Los encuestados esperan que esta tendencia continúe, ya que un 74% considera que la participación del dólar será menor en los próximos cinco años. Tanto las economías avanzadas como las emergentes comparten este punto de vista.
Al consultar sobre las proyecciones respecto a las reservas de oro de los bancos centrales en los próximos 12 meses, las respuestas fueron casi unánimes: el 89% prevé un aumento en las reservas oficiales de oro. Esta opinión se mantuvo constante entre los participantes de economías avanzadas y de economías emergentes. Es relevante mencionar que un 11% de los bancos centrales opinó que la proporción de oro en sus reservas totales se mantendría sin cambios, un incremento respecto al 5% del año anterior. Además, el 45% de los encuestados expresó que las reservas de oro de su institución aumentarán en el próximo año, alineándose con el 43% del año anterior. La mayoría no espera modificaciones en sus reservas de oro en el plazo de 12 meses. Esto representa un nuevo récord en la proporción de bancos centrales que planean incrementar sus reservas de oro, con los bancos de economías emergentes y en desarrollo liderando esta tendencia en comparación con sus contrapartes en economías avanzadas. Entre estos últimos, alrededor de la mitad prevé un aumento en sus reservas de oro durante el próximo año, mientras que la otra mitad anticipa estabilidad en este aspecto.
Estos resultados subrayan que el sentimiento hacia el oro en la comunidad de bancos centrales sigue siendo mayormente positivo. Las expectativas indican que las compras de oro persistirán durante el próximo año, reflejando una confianza duradera en el papel estratégico del oro en el marco de la evolución de las dinámicas geopolíticas y macroeconómicas.