La paralización del tránsito tiene un fuerte impacto económico para el sector transportista. Se estima que cada camión detenido genera pérdidas de hasta US$600 por día, a lo que se suman los costos derivados de las demoras en las entregas y las dificultades para cumplir con los compromisos comerciales.
Aunque las condiciones climáticas comenzaron a mejorar en algunos sectores de la cordillera, el tránsito continúa interrumpido. La Unidad Ejecutora de Uspallata de Vialidad Nacional informó que el tramo comprendido entre Puente del Inca y el Túnel Internacional continúa siendo considerado no transitable para cualquier tipo de vehículo.
En Las Cuevas, la localidad argentina más cercana al paso fronterizo, se registraron durante las últimas horas condiciones de visibilidad nula y fuertes vientos. Ante este escenario, Vialidad Nacional señaló que no puede garantizar condiciones seguras de transitabilidad mientras persistan los fenómenos climáticos adversos.
Del lado chileno, las tareas de despeje de la ruta avanzaron con mayor rapidez. Vialidad de Chile ofreció maquinaria para colaborar con las autoridades argentinas en la limpieza de la Ruta Nacional 7. Desde la Unidad de Pasos Fronterizos de Chile se informó que el camino se encuentra despejado hasta la boca del túnel.
Sin embargo, el complejo fronterizo Los Libertadores permanece cerrado para todo tipo de vehículos, por lo que el tránsito internacional continúa suspendido.
Desde Vialidad Nacional informaron que entre 1.800 y 2.000 camiones aguardaban el restablecimiento del tránsito. El organismo explicó que las tareas de despeje requieren tiempo debido a la acumulación de nieve, que en algunos sectores alcanza hasta cinco metros.
Los trabajos forman parte del Plan Integral de Mantenimiento Invernal y abarcan más de 1.001 kilómetros de rutas nacionales en Mendoza, incluidos los pasos internacionales Pehuenche y Cristo Redentor.
La extensión del cierre afecta directamente la circulación de cargas entre Argentina y Chile y genera consecuencias sobre el intercambio comercial a través de este corredor. La interrupción prolongada puede derivar en demoras en las entregas, mayores costos logísticos e incumplimientos de compromisos comerciales.
El impacto también alcanza las perspectivas de inversión vinculadas al corredor internacional. La necesidad de mejorar la infraestructura y la coordinación entre ambos países aparece como un aspecto central para reducir las consecuencias de futuras interrupciones y garantizar una mayor continuidad en el transporte de cargas.
El Paso Cristo Redentor constituye una de las principales vías terrestres para el intercambio comercial entre Argentina y Chile. Por este corredor circulan aproximadamente 7.000 camiones y 50.000 personas por semana, por lo que una interrupción prolongada afecta no solo al transporte, sino también a las actividades económicas vinculadas al movimiento de mercaderías entre ambos países.