La decisión fue informada por el ministro de Estado británico para la Preparación de la Defensa y la Industria, Luke Pollard, quien precisó ante el Parlamento que los cuatro aviones Typhoon Tranche 1 que integran actualmente el Escuadrón 1435 serán sustituidos por cuatro unidades Tranche 2 provenientes de la flota existente de la Real Fuerza Aérea.
Los cazas que sean retirados del archipiélago regresarán al Reino Unido y serán dados de baja ante la Autoridad de Aviación Militar como parte de su proceso de retiro del servicio.
El reemplazo supone una mejora de las capacidades militares británicas en el Atlántico Sur. Los Typhoon Tranche 1 corresponden a las primeras versiones del programa y fueron entregados durante la primera parte de la década de 2000. Desde 2019, esas aeronaves atraviesan un proceso gradual de reemplazo, mientras algunas unidades continúan destinadas a tareas de entrenamiento y vigilancia en las islas.
Los Tranche 2 incorporan mejoras en sistemas de radar, aviónica y armamento. Además, pueden recibir actualizaciones correspondientes al paquete Phase 3 Enhancement, que contempla capacidades para utilizar misiles como Storm Shadow, Brimstone y Meteor.
Las nuevas aeronaves provendrán de la flota activa británica y su incorporación representa una actualización de los medios militares disponibles en el archipiélago. La renovación forma parte de una planificación interna de las Fuerzas Armadas británicas y no fue presentada oficialmente como una respuesta directa a las recientes diferencias diplomáticas con la Argentina.
De todos modos, el cambio mantiene el compromiso militar británico con las islas. La ministra de las Fuerzas Armadas del Reino Unido, Louise Sandher-Jones, sostuvo ante el Parlamento que su país conserva una presencia militar sólida en el Atlántico Sur para garantizar la protección de las Islas Malvinas.
La funcionaria afirmó que considera adecuado el nivel actual de presencia militar destinado a la defensa del archipiélago y señaló que esa situación permanece bajo revisión permanente.
La cuestión de la soberanía sobre las Malvinas volvió a adquirir mayor relevancia en las últimas semanas. A comienzos de septiembre, el presidente Javier Milei afirmó que las islas “son argentinas por historia y por derecho”.
El Gobierno argentino también impulsó medidas vinculadas con la cuestión de soberanía, entre ellas sanciones para empresas petroleras que operen en la zona sin autorización, un incremento de recursos destinados a la construcción de una base naval en Tierra del Fuego y un proyecto de ley sobre soberanía nacional presentado ante el Congreso.
En ese contexto, Milei sostuvo que existen cambios en el escenario internacional que podrían favorecer el reclamo argentino. Sus declaraciones se produjeron después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteara la posibilidad de revisar la postura histórica de su país frente a la disputa entre la Argentina y el Reino Unido.
Trump también se refirió recientemente a la posibilidad de un nuevo enfrentamiento entre ambos países por las islas. Ante una consulta sobre un eventual conflicto similar al de 1982, calificó esa posibilidad como un “desastre potencial” y afirmó que podría intervenir para intentar resolverlo si ambas partes solicitaran su participación.
El reemplazo de los cazas británicos se producirá, de esta manera, mientras continúa la disputa diplomática por la soberanía del archipiélago y en un escenario en el que ambos países mantienen posiciones contrapuestas sobre el territorio.