Quienes la siguen sostienen que el romero puede ayudar a alejar las malas energías y favorecer el bienestar.
En la tradición popular, esta planta está asociada con la protección y la purificación. Por ese motivo, algunas personas la incorporan a rituales domésticos, sobre todo en fechas que consideran propicias para cerrar una etapa, como el último día de octubre.
Para quienes lo practican, poner romero bajo la almohada es una manera de acompañar el descanso con una intención positiva. También puede representar un momento para repasar lo vivido durante el mes y prepararse para el comienzo de noviembre.
El ritual no requiere elementos especiales. Se recomienda elegir una rama limpia y seca, sin tierra ni humedad. Antes de acostarse, algunas personas se toman un momento para pensar en aquello que quieren dejar atrás y en los objetivos que se proponen para la etapa que comienza.
La rama puede ubicarse directamente debajo de la almohada o guardarse en una bolsita de tela para evitar que se desprendan las hojas. La práctica suele incluir unos minutos de tranquilidad y reflexión.
Al día siguiente, se puede retirar el romero y desecharlo si está deteriorado, o conservarlo como adorno en un lugar seco. No hace falta quemarlo ni repetir el ritual durante varios días: su significado depende de la intención personal de cada uno.