“El Gobierno aprovechó el Mundial para licuar el tema y tratar de que pase desapercibido”, señalaron desde el peronismo, la principal oposición al proyecto, que fue presentado en comisiones en abril y prorrogado en dos ocasiones debido a solicitudes de modificaciones y presiones internas. Sin embargo, los bloques que usualmente respaldan al oficialismo han encontrado motivos para apoyar la ley, al considerar que han sido escuchados en sus demandas y se les ha otorgado un mayor control provincial sobre la venta de tierras.
“Nos han escuchado en la mayoría de las cuestiones”, indicó el correntino Eduardo Vischi, presidente del bloque de la UCR, en la jornada en que se dictaminó la propuesta, añadiendo que “no es una contradicción que cada provincia pueda establecer su propia reglamentación sobre la compra de bienes rurales por extranjeros”. Tanto los aliados como la Casa Rosada habían coincidido previamente en reformar la ley de Tierras para eliminar el límite a la propiedad extranjera, delegando a las gobernaciones la potestad de autorizar dichas adquisiciones. “Consideramos que las facultades se están federalizando cada vez más”, sostuvo Vischi.
Entre los cambios planteados al dictamen original, que ha pasado por 13 versiones y se dará a conocer en el recinto del Senado el jueves, se encuentra la derogación del protocolo de desalojo exprés y la preservación del Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP), mantenido por diversos legisladores como un logro importante.