Un sondeo reciente realizado por la consultora Tendencias ofrece una visión detallada del contexto electoral, destacando el enfrentamiento entre dos figuras que representan gestiones opuestas en un ambiente social que parece estar alcanzando un límite.
En cuanto a la intención de voto, la principal contienda se presenta entre el oficialismo y el peronismo. En el escenario proyectado para 2027, el presidente Javier Milei se ubica en primer lugar con un 36,5%, mientras que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se posiciona en un 29,9% de las preferencias.
No obstante, el panorama de liderazgo incluye un dato que se destaca dentro de lo inusual: el ascenso del ‘fenómeno Bregman’. La ex-candidata del Frente de Izquierda lidera el ranking de imagen positiva a nivel nacional con un 42,3%, superando a figuras como Patricia Bullrich (41,3%), el propio Milei (39,4%) y Kicillof (38,5%).
Pese a tener la mejor valoración pública, esta popularidad no se traduce en intención de voto, donde Bregman ocupa el tercer lugar con un 14,6%. El informe explica que la crisis del oficialismo no revitaliza automáticamente al centro, sino que se enfrenta a la aún potente polarización existente.
El crecimiento de este liderazgo se debe a la consolidación de un electorado con identidad propia y no simplemente a la transferencia de descontento. Según el estudio, este apoyo está estructurado: dos tercios son mujeres, más de la mitad tiene menos de 35 años y sostienen ideales progresistas, lo que indica que cuando la polarización se quiebra, una parte se mueve hacia la izquierda.
Además de los nombres y las posibles alianzas electorales, el estudio pone sobre la mesa una advertencia significativa para la Casa Rosada: una drástica alteración en el clima emocional del electorado. Por primera vez en la serie de esta consultora, la imagen negativa del gobierno ha superado el 60%, alcanzando un 60,5%.
Un factor especialmente dinámico y preocupante para la estabilidad del programa oficial es el aumento del sentimiento de ‘bronca’, que ha alcanzado el 31,3%. Este indicador ha crecido abruptamente, con un incremento de 7,1 puntos en solo dos meses, triplicando el escaso 10,6% que tenía en los primeros días del actual gobierno.
Este descontento no representa solo una queja, sino una sociedad que, después de tolerar ajustes, “empieza a no encontrarle sentido” y ve la propuesta de orden del gobierno como una amenaza. El informe indica que el malestar ha pasado de ser algo difuso a adoptar nombres específicos, como el caso Adorni, las jubilaciones, el frente educativo y los bajos ingresos —en un contexto en el que, según el sondeo, el 40,8% de los hogares no llega a fin de mes, y la paciencia para esperar a que las variables macroeconómicas se ajusten por sí solas disminuye.