“No dije que Argentina no debería comprar divisas, lo que dije es que no debería comprar destruyendo el crédito interno. Y que la destrucción del crédito interno es la razón del estancamiento argentino; el resto es interpretación de los demás”, sostuvo.
La polémica se originó a partir de una frase que se difundió durante su exposición: “Podríamos crecer al 5%, pero estamos estancados en 2% por la compra de dólares del Banco Central”. La afirmación fue interpretada como una crítica a la estrategia económica del Gobierno, aunque Arriazu precisó que se refería a las compras de divisas que, según su planteo, reducen la disponibilidad de crédito para las empresas y los particulares.
Durante su presentación ante representantes del sector asegurador, el economista explicó que la charla estaba centrada en la economía internacional y en los riesgos asociados al crecimiento de los déficits fiscales y la deuda pública a nivel global. También aclaró que su exposición no incluía información específica sobre la situación argentina.
Más allá de la controversia, Arriazu destacó las oportunidades que enfrenta el país en el escenario internacional y señaló que las condiciones actuales podrían favorecer su desarrollo económico. Sin embargo, recordó que Argentina tiene una larga historia de oportunidades desaprovechadas.
“La oportunidad que le da el mundo a Argentina, junto con los cambios tecnológicos, es la más grande que he visto en mi vida”, afirmó.
En ese sentido, mencionó que el clima, los precios internacionales y el contexto global generan condiciones favorables para el crecimiento de distintos sectores productivos.
Por último, al analizar el potencial económico asociado a la expansión de Vaca Muerta, Arriazu planteó que el aumento de la capacidad exportadora podría modificar el escenario cambiario. Según su proyección, el tipo de cambio real podría ubicarse en niveles muy bajos, comparables con los de la denominada “época de oro de la Argentina, cuando se tiraba manteca al techo”.
Sus declaraciones reabrieron el debate sobre la relación entre la acumulación de reservas, el financiamiento del sector privado y las condiciones necesarias para impulsar el crecimiento económico.