Durante las operaciones previas a la apertura, las acciones y los ADR de compañías brasileñas registraron pérdidas de entre el 22% y el 29%. Entre las empresas más afectadas se encontraron Bradesco, con una caída del 29%; Itaú, con un retroceso del 27%; y Petrobras, que perdió un 21%.
La reacción de los mercados se produjo después de que Lula da Silva se impusiera en el balotaje del domingo frente al senador opositor Flávio Bolsonaro. El resultado electoral generó incertidumbre entre los inversores y repercutió rápidamente en los principales indicadores financieros del país.
En el mercado cambiario, el dólar subió más de un 8% durante la jornada del lunes y superó los 5 reales. Al mismo tiempo, los contratos de tasas de interés futuras registraron incrementos significativos, en una señal de la tensión que atravesaba el mercado financiero brasileño.
El contrato de Depósito Interbancario (DI) con vencimiento en enero de 2027 avanzó 52 puntos básicos y alcanzó el 13,983%. Por su parte, el contrato correspondiente a enero de 2031 subió 182 puntos básicos, hasta ubicarse en el 14,460%.
La volatilidad también obligó a interrumpir las operaciones con contratos de futuros del índice Ibovespa, principal referencia de la Bolsa de San Pablo. La autoridad bursátil había elevado previamente al 15% el límite máximo de caída permitido para estos contratos. Cuando se alcanzó ese nivel durante las primeras horas de la jornada, se suspendieron las negociaciones.
Las señales de tensión ya se habían observado en Asia. En la Bolsa de Tokio, el fondo NEXT FUNDS Ibovespa cerró con una caída del 15,07%, equivalente a una pérdida de 49,3 puntos, en una jornada marcada por la reacción internacional al resultado electoral brasileño.