En ese contexto, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cuestionó la postura oficial y atribuyó el crecimiento de los incumplimientos financieros a las políticas de desregulación y a las decisiones adoptadas por la administración nacional.
“El lío lo armó Milei. No es que la gente se endeudó irresponsablemente, como él quiso decir o porque tenían una pistola en la cabeza”, afirmó Kicillof durante una actividad pública.
El mandatario bonaerense sostuvo que muchas personas recurren al endeudamiento porque sus ingresos no alcanzan para cubrir gastos básicos como alimentos, alquiler y salud. En ese sentido, señaló que las condiciones financieras actuales permiten acceder rápidamente a créditos sin conocer en profundidad sus costos, lo que luego puede dificultar el cumplimiento de los pagos.
“¿Cómo no va a influir el Gobierno? ¿Para quién gobierna, para las corporaciones, para el juego financiero?”, cuestionó Kicillof al referirse al rol del Estado frente a la problemática.
Según los últimos registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en mayo la morosidad de las familias alcanzó el 12,8%. Los datos preliminares de junio muestran una leve mejora luego de un período prolongado de deterioro.
Desde el Gobierno nacional sostuvieron que no habrá un programa de asistencia para las personas endeudadas. El presidente Javier Milei afirmó que se trata de operaciones entre privados y que deben ser resueltas dentro de ese ámbito.
Además, el mandatario argumentó que una intervención estatal para solucionar la situación implicaría trasladar los costos al conjunto de la sociedad.
Desde el Ejecutivo también señalaron que existe preocupación por el nivel de incumplimiento, aunque remarcaron que la solución debería surgir mediante acuerdos entre deudores y acreedores, como la extensión de plazos o la reducción de tasas de interés.
Por su parte, el titular del Banco Central, Santiago Bausili, sostuvo que la autoridad monetaria no impulsará medidas que impliquen transferir recursos de un sector a otro. También afirmó que la intervención del Estado en negociaciones privadas suele generar efectos no deseados y que los propios actores del sistema financiero prefieren resolver sus situaciones sin participación estatal.