El impacto sobre las decisiones empresarias también fue significativo. El 41,3% de los encuestados aseguró haber postergado al menos una decisión por el costo del financiamiento o por las dificultades para acceder a él. La compra de maquinaria y las tareas vinculadas con la campaña en curso fueron las áreas más afectadas.
Pese a las restricciones, la situación financiera de las empresas no mostró un deterioro generalizado respecto de agosto. El 61,9% sostuvo que permaneció estable, mientras que el 25,4% consideró que mejoró y el 12,7% señaló un empeoramiento.
En cuanto a las condiciones para obtener crédito, el 73% consideró que fueron similares a las del mes anterior. Otro 14,3% las calificó como fáciles, mientras que el 12,7% las percibió como más difíciles.
El acceso al crédito registró un saldo positivo de 1,6 puntos, aunque en un nivel moderado. Los datos muestran que las empresas continúan recurriendo al financiamiento, pero prestan mayor atención al costo que implica tomar deuda.
En la campaña actual, el 38,1% del financiamiento utilizado por las empresas proviene, en promedio, de fuentes externas, tanto bancarias como comerciales. El dato será seguido en las próximas mediciones debido a que un aumento del financiamiento podría traducirse en un mayor nivel de endeudamiento si no está acompañado por una mejora en las condiciones de acceso al crédito.
Las garantías también muestran un cambio en la estructura del financiamiento. El 60,7% de las operaciones relevadas se concretó a sola firma, sin una garantía real. Además, se señaló que no existe una única tasa aplicable al sector agropecuario, sino distintas condiciones según el destino del crédito y las garantías ofrecidas, tanto para operaciones en pesos como en dólares.
La necesidad de financiamiento presenta diferencias importantes según la actividad. En agricultura extensiva, el 70,8% de las empresas necesitó crédito y el 29,2% postergó decisiones. En invernada o feedlot, los porcentajes fueron del 60% y 40%, respectivamente.
En el tambo, el 60% de las empresas consultadas manifestó haber necesitado financiamiento, mientras que el 70% retrasó alguna decisión. En la cría, en cambio, todas las empresas relevadas señalaron que necesitaron crédito y la mitad postergó decisiones.
También hubo diferencias en la proporción de empresas que efectivamente concretaron operaciones financieras. En agricultura extensiva fue del 33,3%; en invernada o feedlot alcanzó el 53,3%; en tambo llegó al 50%; y en cría trepó al 87,5%.
Las diferencias están relacionadas con los ciclos productivos y financieros de cada actividad. Mientras el tambo cuenta con ingresos mensuales que permiten mayor margen para postergar decisiones, la cría tiene una rotación más lenta y combina una mayor necesidad de financiamiento con una proporción más elevada de empresas que finalmente concretaron operaciones.
Las expectativas de inversión para los próximos meses muestran un saldo favorable. El 36,5% de las empresas prevé incrementar sus inversiones respecto del semestre anterior, mientras que el 38,1% espera mantenerlas sin cambios y el 25,4% anticipa una reducción. La diferencia entre quienes planean aumentar la inversión y quienes proyectan disminuirla es de 11,1 puntos.
El relevamiento incluyó a 63 empresas agropecuarias que, en conjunto, administran 189.000 hectáreas, con una superficie promedio de 3047 hectáreas. El 73% de quienes respondieron son propietarios, socios o directores.
Por ubicación, el 65,1% de las respuestas correspondió a empresas de la provincia de Buenos Aires, el 11,1% a Córdoba y el 9,5% a Santa Fe. En cuanto a las actividades representadas, el 38,1% correspondió a agricultura extensiva, el 23,8% a invernada o feedlot, el 15,9% a tambo y el 12,7% a cría.