Con los datos de julio, el empleo registrado privado acumuló 14 meses consecutivos de caída. La tendencia podría profundizarse con los registros de agosto y septiembre, en un contexto marcado por la retracción de la actividad económica, el deterioro de los ingresos y las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos.
El comportamiento del mercado laboral tuvo un breve período de recuperación entre fines de 2024 y mediados de 2025. Durante esos meses, la desaceleración de la inflación y una mejora moderada de los salarios favorecieron la expansión del crédito y el consumo. Sin embargo, las tensiones cambiarias previas a las elecciones legislativas y el endurecimiento del ajuste económico revirtieron esa dinámica.
La pérdida de poder adquisitivo volvió a afectar la demanda interna, mientras que los productos nacionales enfrentan mayores dificultades para competir con los bienes importados. A este escenario se suman el incremento de los costos operativos, entre ellos los alquileres y las tarifas, que presiona sobre la actividad comercial y empresarial.
Desde el inicio de la actual gestión nacional, el número de empresas también se redujo en aproximadamente 30.000. La combinación de menores ventas y mayores costos aparece como uno de los factores que condicionan la continuidad de las actividades productivas y la generación de empleo.
El impacto alcanza a casi todos los sectores económicos. El agropecuario es una de las pocas actividades que mostró un resultado positivo, con un incremento inferior a los 10.000 puestos de trabajo. En cambio, la minería y la industria petrolera registran alrededor de 10.000 empleos menos que en diciembre de 2023, pese a las expectativas de crecimiento asociadas a esas actividades.
La industria manufacturera perdió más de 90.000 puestos, mientras que la construcción registró una caída superior a los 100.000 empleos. En el trabajo en casas particulares, la reducción ronda los 22.000 puestos. En términos geográficos, Neuquén y Río Negro son las únicas provincias que no presentan cifras negativas en el empleo registrado, de acuerdo con los datos consignados.
La situación también repercute sobre quienes conservaron sus puestos laborales. Los salarios perdieron poder adquisitivo frente a la inflación, con un impacto particularmente señalado entre los empleados públicos nacionales.
El deterioro del empleo y de los ingresos se produce en el marco del proceso de reconversión productiva impulsado por el Gobierno. Este modelo apunta a modificar la estructura económica del país, con un mayor peso de las exportaciones de materias primas y una menor participación de actividades industriales con valor agregado. Sus efectos sobre la ocupación formal constituyen uno de los principales focos de discusión en torno a la evolución de la economía argentina.