La creciente tensión bélica entre Estados Unidos e Irán ha reavivado la volatilidad en los mercados globales, provocando aumentos en los precios del petróleo y de la soja. El cierre y la disputa para atravesar el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más relevantes para el comercio internacional de petróleo, ha llevado a un incremento en las cotizaciones en las principales plazas de futuros.
En Chicago, el aceite de soja también encontró un nuevo punto de partida, logrando valores cercanos a u$s1.600 por tonelada, lo que representa un aumento superior al 5% en la última semana. Este incremento se produce en un contexto donde la inestabilidad geopolítica no es el único factor impulsor: los pronósticos de olas de calor en las regiones productoras de soja en Estados Unidos han añadido incertidumbre respecto a la oferta de la próxima campaña.
En este contexto, a principios de julio, la demanda china mostró un fuerte retorno en el mercado estadounidense, lo que refuerza la expectativa de que el país asiático adquirirá aproximadamente 25 millones de toneladas anuales de soja de Estados Unidos. Este panorama ha creado un ambiente favorable para el regreso de los fondos especulativos, que han incrementado sus posiciones compradas en soja, sumando 10 millones de toneladas en futuros y opciones en solo una semana.
En el ámbito interno argentino, el aumento del precio en Chicago ayudó a sostener las cotizaciones locales, alcanzando hasta u$s325 por tonelada. Ajustando por inflación, el precio disponible ha llegado a niveles no vistos desde mediados de mayo. Esta mejora ha incentivado la fijación de precios, aunque el volumen de comercialización sigue siendo inferior al de campañas anteriores.