Añó accedió a un área restringida de la cordillera del Tigre, en Calingasta, y recorrió cerca de 1,5 kilómetros antes de quedar atrapado debido a un fenómeno de succión del suelo arcilloso. El médico intentó realizar varias maniobras para liberarse, generando marcas en el terreno de hasta 25 centímetros de profundidad mientras retrocedía entre 200 y 300 metros.
Sin poder salir con su vehículo Toyota Hilux, utilizó una escalera plegable como rampa para descargar una moto que transportaba en la parte trasera, lo que provocó que la estructura se enterrara en el suelo. Con el vehículo más pequeño logró escapar, dejando nuevos rastros en la zona afectada.
Añó estaba acompañado de otro hombre durante el incidente. El dueño de la camioneta, según el Registro Automotor, es María del Carmen Valerio Barroso, una mendocina residente en Godoy Cruz, quien no se encontraba presente en la planicie al momento de los hechos.
El intendente Sebastián Carbajal destacó que marcas de solo 10 centímetros pueden requerir entre 40 y 60 años para recuperarse de manera natural, y en el caso de Añó, el impacto generado podría tardar más de un siglo en desaparecer.
Añó, quien ejerce como nefrólogo, se dedica al estudio y tratamiento de las enfermedades renales. Anteriormente fue subdirector asistencial del Hospital El Carmen, bajo la Obra Social de Empleados Públicos de Mendoza, y actualmente está a cargo del Servicio de Nefrología del mencionado hospital.
Además, logró la especialización en medicina interna por la Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas de Chile en 2024. Según su perfil en el portal de Red Salud Santiago, cuenta con más de 20 años de experiencia y también se encuentra registrado en la Clínica Dávila en Chile.
Añó ha sido imputado por el daño ambiental sufrido y el juez de Calingasta, Andrés Troche, confirmó que el médico se presentó ante el juzgado para realizar su descargo. Se ha descartado que el médico pueda alegar falta de señalización o desconocimiento sobre la naturaleza del terreno, que es un patrimonio cultural protegido con advertencias en todas sus entradas.
El vehículo permanece bajo custodia de Gendarmería Nacional mientras avanzan las diligencias; aún no ha sido retirado de la zona para evitar agravar el daño ya ocasionado.
Este caso también ha suscitado un debate sobre las sanciones aplicables. El intendente Carbajal recordó que las multas en situaciones análogas han alcanzado un millón de pesos, aunque considera que esta cifra es insuficiente frente al impacto ambiental que puede perdurar durante tanto tiempo. Propuso que la investigación progrese en el ámbito penal, sin limitarse a una contravención.
A la espera de las pericias técnicas por parte de la Secretaría de Patrimonio de la Provincia, se determinará el nivel de daño ocasionado al ecosistema.