“Tienen temor. Me doy cuenta cuando tienen temor los médicos”, sostuvo Luque, quien se encuentra en el centro de la controversia relacionada con la atención brindada a Maradona en sus últimos días.
El neurocirujano expresó su descontento ante la carga de responsabilidad que se le imputa por la salud de Maradona, especialmente en áreas que no son de su experticia. “Soy neurocirujano, no pensé que me acusarían de la parte cardiológica. Cuando veo que todas las balas van hacia mí… Me voy a defender, me puse a estudiar para esta ocasión. No soy especialista en el área, por eso me puse a estudiar”, manifestó ante los jueces.
“Me toca defenderme de todo”: la defensa de Luque ante el tribunal
Luque enfatizó que siente la necesidad de explicar el trabajo de otros profesionales: “Me toca defenderme de todo. Tengo que defenderme de la parte cardiológica, pericial. Me acusan de todo. Y me voy a defender. Tengo que justificar el accionar de otros médicos”.
El neurocirujano reiteró que su formación es específica y que no debe cargar con las responsabilidades vinculadas a áreas ajenas, especialmente considerando que había otros especialistas involucrados en el tratamiento del deportista. “No soy psicólogo ni psiquiatra, faltaba que diga que no soy cardiólogo. Un neurocirujano tiene una especialidad muy cerrada, demanda muchísima formación. No tenemos un manejo global del paciente. Que me digan que le prohibí un estudio… Yo siempre llevaba al paciente como médico y con amor”, expresó con firmeza.
El alta médica y la relación con Maradona
En su declaración, Luque defendió la decisión de dar de alta a Maradona antes de su internación en la casa del country San Andrés, donde falleció. “Maradona estaba lúcido al momento del alta, orientado y era el mismo Maradona que plantó a (Vladimir) Putin, con esa impronta que todos respetábamos. Él se quería ir a su casa, eso quedó claro”, narró.
Finalmente, el médico recordó las conversaciones que mantuvo con el exfutbolista previo a su hospitalización: “Él estaba en La Plata, encerrado en pandemia, con un ayudante que supuestamente le daba marihuana y con una medicación difícil de controlar. Yo era la persona que más lo quería ayudar y que más contacto tenía con el paciente. Es fácil ponerse contra mí. Mal que le pese a la gente, el único que me defendería sin dudar sería Diego”.