El peronismo atraviesa una fase de intensa reconfiguración interna tras los desafíos electorales recientes. Mientras figuras como Ricardo Quintela, desde La Rioja, intentan amalgamar a las diversas “tribus” del movimiento —convocando a sectores que van desde el kirchenrismo duro de Máximo Kirchner hasta el pragmatismo de Axel Kicillof—, emergen liderazgos con proyección nacional definida. En este escenario, Sergio Uñac se posiciona como un actor central que busca capitalizar la necesidad de renovación partidaria de cara al 2027, sosteniendo la importancia de definir liderazgos mediante internas abiertas en el Partido Justicialista.
La estrategia de Uñac se fundamenta en un despliegue territorial extenso, abarcando provincias como Misiones, Corrientes, Santiago del Estero y Catamarca. Su reciente gira por Mendoza ejemplifica este método: una agenda que combina el diálogo político con el económico. Al reunirse con la Federación Económica de Mendoza (FEM), Uñac presentó proyectos legislativos enfocados en el salvataje de PyMEs y el fortalecimiento de economías regionales, demostrando una voluntad de construir una propuesta federal que atienda las asimetrías productivas del país. Estos encuentros con empresarios e intendentes locales buscan cimentar una base de apoyo que trascienda su San Juan natal.
Para cualquier proyecto con aspiraciones nacionales, la provincia de Buenos Aires es el territorio decisivo. Uñac ha comprendido que no puede eludir el diálogo con los sectores más estructurados del kirchnerismo y La Cámpora. Su acercamiento a referentes como Anabel Fernández Sagasti y su vínculo directo con Cristina Fernández de Kirchner son movimientos tácticos para disputar la primacía en un distrito donde Axel Kicillof aparece como el candidato natural. La estrategia de Uñac consiste en penetrar en el conurbano bonaerense, dialogando con intendentes y organizaciones territoriales, para ofrecerse como una alternativa competitiva en una eventual interna que defina el rumbo del peronismo.
El pilar económico de la propuesta de Uñac reside en la exportación de lo que denomina el “Modelo San Juan”. Este enfoque prioriza la licencia social, el control ambiental y, fundamentalmente, la protección del trabajo local. Frente al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del gobierno de Javier Milei, Uñac plantea una postura crítica, advirtiendo que los regímenes nacionales no deben socavar los logros provinciales. Su defensa de cupos obligatorios para proveedores locales (como el 75% aplicado en su gestión) y personal residente se contrapone a la apertura del RIGI, presentándose como una alternativa que busca atraer capitales sin sacrificar el entramado productivo y laboral de las provincias mineras y productivas.