En los primeros siete meses del año, el saldo comercial pasó de un superávit de US$3.370 millones en el mismo período de 2025 a unos US$16.000 millones. La mejora se explica principalmente por la reducción del déficit en los sectores de menor peso en el comercio exterior, que aportó alrededor del 40% de la mejora, y por el incremento del saldo energético, que explicó otro 25%.
El segundo semestre presenta un escenario más desafiante, debido a que suele ser la etapa de mayor dificultad para el comercio exterior. Si bien la creciente participación de las exportaciones de combustibles reduce el componente estacional, se espera que el desempeño exportador del sector agropecuario pierda dinamismo.
Aun con esa desaceleración, las proyecciones ubican las exportaciones cerca de los US$100.000 millones, lo que implicaría un crecimiento del 14% respecto de 2025.
En cuanto a las importaciones, las estimaciones contemplan que, mientras la actividad económica no registre una recuperación significativa, se mantendrán en niveles mensuales similares a los observados recientemente. Incluso, sin el efecto del aumento de los precios, se proyectaría una caída interanual de las compras externas.
El cálculo más elevado estima exportaciones por US$103.740 millones para este año, unos US$16.600 millones más que en 2025. De concretarse, el resultado superaría el récord anterior de US$88.846 millones registrado en 2022.
El crecimiento estaría sostenido por los cuatro principales componentes del comercio exterior agropecuario y productivo: Productos Primarios, Manufacturas de Origen Agropecuario, Manufacturas de Origen Industrial y Combustibles y Energía.