A diferencia de las enciclopedias tradicionales que buscan abarcar todo saber humano, esta obra adopta un enfoque más lúdico y menos ambicioso. Su intención es compilar definiciones, semblanzas, opiniones (algunas de carácter subjetivo), anécdotas, datos, enumeraciones y reflexiones sobre el Ciclo Scaloni. Incluye logros deportivos, análisis tácticos, aspectos humanos, así como la imagen de millones de personas celebrando en las calles su alegría desbordante.
Al igual que las célebres ediciones de la Encyclopedia Britannica que cautivaron a Borges, este libro también presenta colaboraciones de expertos en sus respectivas áreas. Entre ellos se encuentran periodistas, analistas, escritores y cineastas que aportan diversas perspectivas. Figuras notables como Ariel Senosiaín, Juan Pablo Varsky, Santiago Llach, Diego Geddes, Martín Kohan (quien ofrece varios testimonios), Julieta Habif, Julieta Roffo, Marina Zucchi, Juan Villegas, Quintín, Gustavo Noriega y Andrea Calamari comparten sus visiones, así como polémicas declaraciones del emblemático Héctor Di Payaso.
Desde 2019, la Selección Argentina ha estado en el periodo más exitoso de su historia. A través de los años, sus éxitos y la calidad de su rendimiento la colocan como una de las mejores selecciones en la historia del fútbol. Sus rivales han tenido logros notables, pero ninguno se compara en duración y consistencia.
Este libro retrata victorias memorables, hazañas heroicas, momentos de publicidad, algunas derrotas, historias personales, giros significativos y los instantes más felices vividos por los argentinos.
Con el inicio del nuevo Mundial, este equipo continuará escribiendo su legado. Lo que ha acontecido hasta ahora es innegable, y la historia solo puede enriquecerse con nuevas hazañas.
A continuación, se presentan algunas de las primeras entradas de esta singular enciclopedia.
Abanderado Grandoli. Primera entrada de esta enciclopedia y el primer club de Messi, donde comenzó a jugar a la edad de cuatro años. Una tarde, al ir a ver a sus hermanos, se unió a un equipo de cinco años por falta de jugadores; lo colocaron sin expectativas, solo para completar el cuadro, y nunca más dejó de jugar.
Dibujo de Messi haciendo magia. (Ilustración: Esteban Serrano)
Abrazos. El de Lionel Scaloni y Pablo Aimar en la playa de Valencia cuando decidieron aceptar el interinato; el de los compañeros a Pourtau tras atajar dos penales contra Uruguay para llegar a la final de L’Alcudia; el de Scaloni, Aimar y el profe Luifa, vestidos con los colores de AFA, tras la victoria 2-1 ante Rusia; la alegría del combinado que celebraba el campeonato sin saber el impacto que desatarían; el abrazo de Pezzella a Armani mientras celebraba su atajada contra Derlis González, continuando su camino en la Copa América 2019; el de Lautaro con el Kun tras marcar su primer gol ante Qatar; además, todos los abrazos del equipo tras asegurar el pase a semifinales; el de Scaloni con su plantel después del gol de Lautaro en La Paz; el de los jugadores alrededor de Dibu luego de sus dos paradas cruciales en la Copa América 2021; el abrazo del utilero Marito De Stefáno y el de Messi, Acuña y De Paul en el contexto del partido contra México, asegurando la continuidad del equipo; los abrazos desbordantes tras el gol en la final; y la expressión de felicidad y alivio que compartieron con los 35,000 hinchas en el estadio. Cada gesto y abrazo se transforma en un capítulo de una historia compartida, simbolizando nuestra unidad alrededor de la selección.
Abuela lalalala la. Cristina Mariscotti, aunque nunca tuvo hijos, se convirtió en una icónica figura del Mundial 2022. Luego de la victoria sobre Polonia, ella, a sus 76 años, salió a celebrar con una pequeña bandera argentina, un gesto que la consolidó como un personaje querido, rodeada de jóvenes que cantaban, y cuya popularidad creció con cada partido, siendo grabada en un momento que rápidamente se volvió viral. Desde entonces, su imagen ha resonado en el país, convirtiéndose en un símbolo de celebración y alegría colectiva durante la Copa del Mundo.