El mandatario sostuvo que la residencia ubicada en Vicente López pasó a recibir un tratamiento similar al de una instalación militar. Según explicó, la decisión forma parte de una reestructuración destinada a reforzar los protocolos de custodia y seguridad dentro del predio.
Milei vinculó la salida de personal civil y de asistencia con la detección de vulnerabilidades que, según su explicación, podían comprometer la seguridad de la residencia y de su entorno inmediato. En ese contexto, afirmó que existían personas consideradas una amenaza para su gobierno y relacionó las medidas adoptadas con la necesidad de evitar filtraciones, tareas de espionaje o acciones que pudieran afectar al Presidente.
La nueva organización supone mayores restricciones para el ingreso y la circulación de personal civil que no integre las estructuras uniformadas. Las tareas operativas dentro de la residencia quedaron, de acuerdo con el esquema planteado, bajo la órbita de las fuerzas de seguridad y sujetas a protocolos de carácter militar.
El Presidente también se refirió a los cuestionamientos surgidos alrededor de los cambios implementados en la Quinta de Olivos. Frente a las acusaciones sobre el funcionamiento interno de la residencia y la situación del personal que trabajaba allí, Milei cuestionó las denuncias y sostuvo que algunas de ellas responden a sectores opositores y a personas que realizan acusaciones de manera reiterada.
La explicación presidencial se produjo luego de que los despidos y la reorganización de la residencia oficial generaran cuestionamientos. Milei defendió las decisiones adoptadas y las presentó como parte de un cambio en el esquema de seguridad de la Quinta de Olivos.