Arriazu fue uno de los principales oradores en el primer panel del ciclo Democracia y Desarrollo, titulado “Las claves del cambiante escenario global”. En su intervención, enfatizó: “El país con el que Argentina debe establecer un tratado de libre comercio es con India. China ya se encuentra en 3.100 kilocalorías por habitante, mientras que India tiene 2.100. La población de India sigue en aumento y requiere lo que nosotros producimos. Nuestro socio ideal, junto con Brasil, es India”.
El economista, al reconocer que “Argentina es el país de las oportunidades perdidas”, sugirió que el país debe “ponerse los pantalones largos” y dejar de eludir la realidad. Destacó la importancia de ser competitivos y cuestionó a quienes consideran la devaluación del peso como una solución viable.
“En Argentina, devaluar es como si un niño pidiera que se devalúe la altura… El niño debería pedir crecimiento y Argentina necesita exigir la hormona de la competitividad. Esta implica eliminar todo aquello que nos afecta negativamente, el llamado costo argentino. Si no eliminamos estas distorsiones, continuaremos siendo no competitivos”, subrayó Arriazu.
Asimismo, apuntó a la necesidad de un “cambio en la estructura productiva” que enfrentará el país, advirtiendo que este proceso podría ocasionar que “la destrucción” de empleos avance más rápidamente que la creación de nuevos.
“Esto podría conducir a sectores con desempleo y descontento, pero sabemos que a largo plazo, las cosas cambiarán. No obstante, si no abordamos el problema a corto plazo, podríamos volver a políticas pendulares, algo que Argentina no puede permitirse”, afirmó Arriazu.
El economista, uno de los más reconocidos en el ámbito local, insistió en que “el cambio estructural” está generando una situación inusual: “sobrante de divisas y faltante de empleo”, planteando la cuestión de cómo Argentina reaccionará ante estos desafíos y aprovechará sus ventajas.
“El avance hacia servicios se observa globalmente, incluso en China. Se menciona que este cambio podría dejar a 20 millones de personas fuera del mercado laboral. Me pregunto cuántos ya han quedado fuera con el sistema actual. El verdadero desafío es la transición y cómo se gestiona, observando las experiencias de otros países. La industria y dos sectores, construcción y comercio, suelen ser los grandes perdedores en un primer momento, pero históricamente son ganadores”, resaltó.
El panel también incluyó la participación de otros expertos que analizaron la evolución geopolítica y el posicionamiento de Argentina frente a una competencia internacional creciente. Además de Arriazu, participaron el doctor en relaciones internacionales Carlos Pérez Llana, el presidente del CARI Francisco de Santibañes, y los economistas Dante Sica (abeceb) y Martín Rapetti (Equilibria).
Sica, al destacar la presentación de Arriazu, expresó diferencias respecto a la idea de que la industria sea el principal perdedor en este proceso, argumentando que “hoy, una hectárea de soja podría enfrentar más competencia tecnológica o industrial que una industria de línea blanca en el conurbano. Esto tendrá un desarrollo y derrame significativo”. Sica añadió que “Argentina está lista; se requiere estabilidad en las reglas del juego”.
En cuanto a la desregulación económica, Sica afirmó que “una economía desregulada no implica la ausencia del Estado, sino un Estado más inteligente que genere regulaciones que fortalecen la inversión. Debemos ampliar nuestra visión hacia el mundo y dejar de mirar el futuro con la perspectiva del pasado”.
Rapetti, por su parte, adoptó una postura más cauta sobre el potencial de crecimiento del país impulsado por el auge de la minería y el sector energético. Manifestó que, a pesar de las oportunidades que brinda Vaca Muerta y la minería, no se vislumbra un escenario donde los dólares lleguen en abundancia. “No estoy viendo una economía donde nos lluevan dólares”, cuestionó, planteando la inquietud sobre las necesidades del sector transable en la economía argentina.
El economista consideró que no se encuentra en un contexto de “enfermedad holandesa”, donde el auge de un sector afecta negativamente al resto de la economía. En este caso argentino, alertó que una entrada de dólares por Vaca Muerta, el campo y la minería podría perjudicar la competitividad de la industria y el comercio. Sin embargo, añadió que si se llegase a esa enfermedad holandesa, la transición sería clave y el Estado debería crear planes para mitigar los efectos en los sectores más vulnerables.
El doctor Pérez Llana y Santibañes también dirigieron la atención hacia las transformaciones en el escenario global, destacando la importancia de comprender las oportunidades que se presentan para Argentina. Pérez Llana observó que “la elección de medio término en Estados Unidos y las guerras inconclusas en Irán y Ucrania son fundamentales para el contexto actual”, mientras que Santibañes señaló que “se prioriza la búsqueda de seguridad sobre la suficiencia económica” y expresó la urgencia de que Argentina evite conflictos innecesarios.