Sin embargo, la postura de los gobernadores contrasta con la estrategia del Comité Nacional de la UCR y de otros sectores tradicionales del partido, que buscan construir una alternativa presidencial. Estos espacios se resisten a aceptar la principal condición que atribuyen a la Casa Rosada para avanzar en un acuerdo: respaldar la reelección de Javier Milei.
El apoyo radical es considerado clave para la suspensión de las PASO. La semana pasada, los diputados alineados con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y con el jujeño Carlos Sadir se ausentaron durante el debate del decreto 70/2023, en una decisión que coincidió con la estrategia oficialista, pese a las críticas de sectores opositores.
“Debemos sobrepasar esta difícil etapa. Todo se ha desplazado a la derecha, aquí y en el mundo”, señaló un representante de los mandatarios radicales. Según esa postura, los gobernadores prefieren negociar por separado con el oficialismo, representado por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, en lugar de coordinar una posición común.
Las prioridades electorales de cada mandatario son diferentes. Sadir, Pullaro y el gobernador chaqueño Leandro Zdero buscan la reelección en 2027. Zdero ya compitió en alianza con los libertarios en los últimos comicios. En Mendoza, Alfredo Cornejo, impedido de buscar un nuevo mandato, trabaja en la elección de un sucesor mediante un acuerdo con la Casa Rosada, aunque procura evitar que el diputado libertario Luis Petri sea el candidato común.
En Corrientes, el radicalismo conducido por los hermanos Gustavo y Juan Pablo Valdés busca conservar dos de las tres bancas del Senado nacional que estarán en juego el próximo año y contempla acompañar una eventual reelección presidencial de Milei.
Desde el entorno de Pullaro sostienen que el gobernador respalda la suspensión de las PASO porque considera que representan un gasto innecesario. No obstante, el mandatario santafesino se ha mostrado más distante de Santilli y fue el único de los cinco gobernadores que no participó del Argentina Week en París.
Los otros cuatro mandatarios no expresaron objeciones públicas a la suspensión de las primarias. Entre los radicales también circulan cuestionamientos sobre el papel de la senadora libertaria Patricia Bullrich, a quien atribuyen intenciones de competir en una interna presidencial el próximo año. Para algunos sectores del partido, especialmente los vinculados con los gobernadores, Pullaro podría representar una alternativa presidencial, aunque proyectada para 2031.
La estrategia de los mandatarios genera tensiones dentro de la UCR. Entre los principales críticos se encuentra el diputado Martín Lousteau, quien impulsa un frente opositor amplio contra Milei, con sectores que van desde la izquierda hasta el PRO de Mauricio Macri. El presidente del Comité Nacional, Leonardo Chiarella, también promueve acuerdos con otras fuerzas opositoras o, como alternativa, una candidatura presidencial propia.
Esta posición es compartida por dirigentes históricos como el exsenador mendocino Ernesto Sanz y los exdiputados Jesús Rodríguez y Mario Negri. Los tres plantean reformular el espacio de Juntos por el Cambio para construir una alternativa política y superar la polarización. En una posición minoritaria, el exlegislador Federico Storani impulsa una candidatura del gobernador bonaerense Axel Kicillof dentro de un esquema amplio vinculado con el peronismo.
“Es fundamental trabajar por una alternativa a Milei, ya que su figura simboliza otro fracaso de la sociedad argentina. El radical que se una a Milei está cometiendo un error”, afirmó un diputado radical que se opone al Gobierno en la Cámara baja.
Desde otro sector del partido, un dirigente del interior cuestionó la estrategia de los gobernadores y sostuvo que priorizan conservar sus provincias, sus bancas en el Congreso y sus intendencias. También advirtió que el radicalismo lleva tiempo sin contar con un candidato presidencial propio.
El objetivo de los mandatarios que negocian con la Casa Rosada sería acompañar las iniciativas del oficialismo a cambio de conservar su poder territorial. Ese entendimiento también requeriría que el Gobierno nacional retire o limite las candidaturas libertarias en las provincias donde los radicales buscan mantener su predominio. Desde un sector de la UCR señalaron que La Libertad Avanza todavía tiene una presencia limitada en numerosos distritos, aunque mencionaron a Petri como una excepción.
A pesar de las negociaciones, entre los radicales que respaldan a Milei persiste el malestar por las críticas del Presidente al legado de Raúl Alfonsín y a su política de derechos humanos. También generan diferencias los conflictos en torno a la universidad pública, uno de los ámbitos en los que la UCR conserva influencia.
Mientras se acercan las definiciones, en la Casa Rosada predomina el optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo. “Los radicales nos terminarán apoyando con las PASO”, afirmó una fuente oficial que sigue de cerca las conversaciones.