Malamud definió al mandatario como un “presidente sacrificio”, cuya propuesta política se sostiene en la expectativa de alcanzar un futuro que todavía no resulta visible. Según explicó, aunque el Presidente registra una imagen negativa mayoritaria, una parte del electorado continúa respaldándolo por temor a regresar a las políticas anteriores.
“Dos tercios de los argentinos no soportan a Milei”, afirmó. Sin embargo, señaló que existe un sector que, pese a sus cuestionamientos, volvería a votarlo ante la ausencia de una alternativa convincente. En ese sentido, sostuvo que aproximadamente un tercio del electorado mantiene su confianza en el proyecto libertario, mientras que otro segmento podría acompañarlo por rechazo al pasado.
“Salvo que surgiera una propuesta de futuro, alguien que dice, sí, hicimos el sacrificio, no volvemos al pasado, el futuro está por acá, hoy no hay nadie creíble representando el futuro”, expresó.
Para el analista, el desafío de Milei será renovar la confianza en su promesa de transformación. Recordó que en las elecciones de 2023 Sergio Massa obtuvo el 37% de los votos en primera vuelta, Milei el 30% y Patricia Bullrich el 26%. A partir de esos resultados, planteó que el Presidente logró conquistar a una parte del electorado con una propuesta de cambio, pero ahora debe sostener esa expectativa desde el ejercicio del poder.
Consultado sobre la posibilidad de construir una alternativa de centro, Malamud prefirió hablar de un espacio republicano y mencionó a Bullrich como una de sus referentes. No obstante, aclaró que todavía falta tiempo para la definición de las candidaturas y que ninguna figura logró consolidarse como una opción competitiva frente al oficialismo.
También se refirió a los dirigentes que intentan posicionarse por fuera de las estructuras partidarias tradicionales. Según su análisis, muchos candidatos aparecen en la discusión pública, pero pierden protagonismo rápidamente. Entre los nombres mencionados estuvieron José Luis Espert, Daniel Hadad y Jorge Brito.
Para evaluar el potencial de una figura ajena a la política tradicional, Malamud propuso observar su capacidad de generar identificación con la ciudadanía. Consideró que el entusiasmo espontáneo, expresado en muestras de afecto y pedidos de fotografías en la vía pública, puede ser una señal de convocatoria electoral. Sin embargo, sostuvo que actualmente no identifica dirigentes con ese nivel de adhesión.
El politólogo también describió al electorado argentino como una sociedad que se encuentra en “modo avión”, una expresión con la que buscó explicar el distanciamiento de buena parte de la ciudadanía respecto de la discusión política cotidiana. Según su interpretación, muchos votantes recién volverán a prestar atención al escenario electoral cuando se acerquen los comicios.
En ese contexto, distinguió dos formas de construcción política. Mientras que en el ámbito provincial continúa siendo fundamental la presencia territorial, a escala nacional adquirieron mayor importancia las redes sociales y los medios de comunicación.
“La política local sigue siendo de tierra, de territorio”, afirmó, mientras que la política nacional pasó a ser “aérea”. Como ejemplo, recordó que Milei consiguió imponerse en provincias que prácticamente no había visitado durante la campaña de 2023. Aunque perdió en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, ganó en 16 de las 22 provincias del interior.
Para Malamud, el modelo político más efectivo combina una estrategia de comunicación nacional con estructuras territoriales capaces de sostener la organización electoral. En ese sentido, señaló que La Libertad Avanza todavía enfrenta el desafío de fortalecer su presencia provincial, dado que no cuenta con gobernadores propios.
Respecto del funcionamiento interno del Gobierno, sostuvo que Milei muestra mayor interés por la economía que por la negociación política, una tarea que delega principalmente en su hermana Karina y en los dirigentes del entorno de los Menem.
El especialista describió además un círculo de confianza presidencial reducido, integrado por Karina Milei, Santiago Caputo, Sandra Pettovello, Federico Sturzenegger y Luis Caputo. Según explicó, la relación del Presidente con cada uno responde a distintos niveles de confianza personal y responsabilidades dentro de la gestión.
Otro de los aspectos centrales de su análisis fue el comportamiento electoral de los varones jóvenes. Malamud sostuvo que este grupo tuvo un papel determinante en el crecimiento político de Milei y que su influencia se extendió incluso a generaciones mayores.
“Milei logró capturar esa celda”, afirmó al referirse a la segmentación del electorado por edad y sexo. Según explicó, los varones jóvenes no solo acompañaron masivamente al libertario, sino que también influyeron en las decisiones políticas de sus familias.
En esa línea, recordó una observación del consultor Jaime Durán Barba sobre el cambio generacional en la transmisión de conocimientos e ideas, en el que los jóvenes comenzaron a influir sobre los adultos mayores. Malamud vinculó ese fenómeno con el sentimiento de responsabilidad que parte de las generaciones anteriores experimenta frente a las dificultades económicas de los más jóvenes.
El politólogo también cuestionó la estructura actual de los partidos tradicionales. Según su interpretación, La Libertad Avanza es hoy la principal fuerza con conducción nacional, mientras que el peronismo, el radicalismo y el PRO funcionan como agrupaciones de estructuras provinciales con intereses diversos.
“Hoy hay un partido nacional que se llama La Libertad Avanza”, señaló, y definió a las demás fuerzas como un “collage”. Para Malamud, la llegada de un dirigente a la Presidencia permite unificar la conducción partidaria mediante el control de las listas, los recursos y la organización política.
Como ejemplo de las diferencias internas del peronismo, mencionó las distintas orientaciones políticas de los gobiernos de Buenos Aires y Córdoba. También relativizó la vigencia de una doctrina peronista común, al considerar que las identidades provinciales adquirieron mayor peso que una conducción nacional unificada.
Finalmente, Malamud analizó el impacto de la economía sobre las posibilidades electorales del Gobierno. Reconoció que Milei cumplió parcialmente una de sus principales promesas de campaña al reducir la inflación, aunque advirtió que la Argentina continúa entre los países con mayores aumentos de precios a nivel mundial.
El especialista señaló que el principal cuestionamiento económico al oficialismo se concentra actualmente en la actividad y en las dificultades que atraviesan distintos sectores de la población. Según su interpretación, una parte del electorado mantiene la paciencia porque considera que regresar a las políticas anteriores sería peor que soportar las dificultades presentes.
“Hay paciencia porque la gente le tiene más miedo al pasado que dolor al presente, pero el dolor, ¿cuánto tiempo lo podés resistir?”, planteó.
Malamud también destacó la decisión del Gobierno de reducir la inflación mediante el equilibrio fiscal, una estrategia que contrastó con los déficits registrados en otras economías. Mencionó los casos de Estados Unidos y Francia, con desequilibrios de entre el 6% y el 7%, y Brasil, con cifras de entre el 9% y el 10%.
Aunque aclaró que no considera positivos esos déficits, sostuvo que la política fiscal argentina se diferencia de la tendencia internacional. “En este aspecto Milei es el único que va en la dirección correcta, pero a contramano del mundo”, concluyó.
De cara a 2027, el análisis de Malamud plantea un escenario en el que el oficialismo conserva una ventaja política ante la falta de una alternativa consolidada, pero enfrenta el desafío de transformar las expectativas de futuro en resultados económicos concretos que permitan sostener el respaldo electoral.