Recientemente, el fiscal federal Franco Picardi emitió un nuevo oficio a diversas entidades gubernamentales, solicitando de manera urgente la identificación de los funcionarios que contribuyeron a la aprobación de las solicitudes de importación. Entre las instituciones requeridas se encuentran ARCA, el Banco Central y la Aduana.
A las pocas horas, algunas de las entidades convocadas brindaron respuestas a la solicitud, pero lo sorprendente es que no se proporcionó el nombre de ningún funcionario. El fiscal había pedido específicamente información sobre las empresas Nemes S.H. de Fuentes N. y Mazza, Técnicas Ferroviarias Argentinas S.A., y Fizika S.R.L.
Se accedió a documentación enviada por TN que confirma que no hubo funcionarios asignados a ninguna de esas empresas. ¿Cómo operaban, entonces? Según lo presentado ante la Justicia, utilizaban un sistema completamente automatizado para sus trámites. Este sistema evaluaba únicamente los requisitos establecidos y procedía a aprobar la entrada al país de los productos importados por estas compañías.
En el caso de Fizika, no hay evidencia de que haya operado como importadora. “Cabe destacar que la firma Fizika SRL no posee declaraciones SIRA registradas”, se menciona en el informe suministrado por ARCA.
Respecto a la solicitud de nombrar a los funcionarios que validaron las peticiones, ARCA comunicó que “no existían en el ámbito de la Administración Federal de Ingresos Públicos usuarios habilitados para operar con el sistema. La totalidad de las interacciones con el sistema se realizaba mediante procedimientos informáticos automatizados”. Por lo tanto, el organismo aseveró que no fue posible identificar a ningún funcionario humano que interviniera en la aprobación de las solicitudes vinculadas a las empresas bajo investigación.
Así, ARCA no presentó una lista de funcionarios ni especificó intervenciones individuales. Esta información es crucial, puesto que está directamente relacionada con el requerimiento judicial de determinar responsabilidades en el proceso de aprobación de las SIRA.
Sin esos datos, será difícil establecer las responsabilidades individuales en la cadena de aprobación de los permisos de importación de las firmas analizadas. Mientras que se han entregado datos objetivos sobre las operaciones, como las solicitudes, bloqueos, montos y estados, la identificación nominal de los funcionarios solicitada por el fiscal continúa esperando.
Pruebas adicionales en el expediente
Más allá de este informe, la fiscalía ha incorporado recientemente las respuestas de 23 Agentes de Liquidación y Compensación. Entre estos se encuentran Cohen, Banco Industrial, Allaria, Macro, Comafi y Banco Credicoop, que fueron introducidos en el sistema “Coirón” por su notable volumen de operaciones.
También se ha recibido un oficio del Banco Central con sumarios cambiarios de varias casas de cambio, como Gis Cambio, Atlántida del Rosario Cambios, Cambio Belgrano, Fast Cambio, Gallo Cambios, Mega Latina, MG Cambio, Puerto Cambio, Rosario Cambio, Areco Cambio y Meran.
Las agencias Dem Cambio y Pablo Fortuny S.A. no cuentan con antecedentes en el sistema del BCRA.
Contexto de la causa
La causa investiga supuestos sobornos destinados a acelerar la aprobación de las SIRA, así como posibles irregularidades en el acceso al dólar oficial durante la administración de Alberto Fernández y el entonces ministro de Economía, Sergio Massa.
Según los elementos recopilados hasta ahora, se habrían pagado coimas que rondan entre el 10 y el 15 por ciento para obtener aprobaciones en un plazo de 24 horas, cuando normalmente los trámites demoraban hasta seis meses.
La indagación se sustenta, entre otros elementos, en el análisis del teléfono móvil de Martín Migueles, propietario de casas de cambio con conexiones a Elías Piccirillo y Francisco Hauque.
En conversaciones de 2023 se hace referencia explícita al pago de porcentajes por la gestión acelerada de las SIRA. Paralelamente, la causa examina transacciones con dólar oficial bajo el cepo cambiario, donde intermediarios adquirían divisas a precios regulados para luego venderlas en el mercado paralelo, obteniendo ganancias significativas.