Entre los rubros que registraron las mayores reducciones aparecen las transferencias corrientes a las provincias, que disminuyeron 86,6% en términos reales. Le siguió la inversión en bienes de uso, que incluye la obra pública, con una contracción del 83,6%.
También se redujeron de manera significativa los fondos destinados a empresas públicas y fondos fiduciarios. Las transferencias hacia esas entidades cayeron 62,1% respecto del mismo período de 2023.
Otro de los componentes afectados fueron los subsidios económicos destinados al sector privado, entre ellos los vinculados con energía y transporte. Las denominadas “otras transferencias al sector privado” registraron una disminución real del 59,3%.
El recorte también alcanzó a las universidades nacionales, cuyos giros disminuyeron 39,7%. Las ayudas sociales y asignaciones familiares, en tanto, tuvieron una reducción del 30,6%, mientras que el gasto en personal cayó 28,9%.
Las jubilaciones y pensiones fueron el rubro que registró la menor reducción dentro de los componentes analizados, aunque también tuvieron una baja real. En este caso, la caída fue del 8,2% frente al mismo período de 2023.
El impacto de cada partida sobre la reducción general del gasto no estuvo determinado únicamente por el porcentaje de recorte, sino también por el peso que cada rubro tenía dentro de la estructura presupuestaria.
Las transferencias destinadas a otras entidades del Sector Público Nacional explican el 23,6% del ajuste total. De esta manera, casi una cuarta parte de la reducción real del gasto primario de la Administración Pública Nacional se relaciona con la disminución de los fondos destinados a empresas públicas y fondos fiduciarios.
Los subsidios y otras transferencias al sector privado representan otro 14,9% de la caída total. A continuación aparecen las ayudas sociales, que explican el 14,4%, y las transferencias a las provincias, con una participación del 13%.
La evolución del gasto también modifica su peso sobre la economía en su conjunto. Si la tendencia actual se mantiene, se proyecta que el gasto de la Administración Pública Nacional represente en 2026 el 12,4% del PBI.
De concretarse esa estimación, el gasto registraría frente a 2023 una reducción acumulada de 14 puntos porcentuales del producto en un período de tres años.