El Brent, referencia internacional, avanzó 2,56% hasta los US$100,43 por barril. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, subió 2,12% y llegó a US$95,01.
La nueva escalada llevó al Brent a recuperar un nivel que no alcanzaba desde el 23 de julio. En septiembre, el precio acumula una suba cercana al 20%, después de haber permanecido durante más de un mes por debajo de los US$100.
El movimiento se produce luego de la finalización de una tregua entre Estados Unidos e Irán que se había extendido durante aproximadamente un mes. Los enfrentamientos volvieron a intensificarse hacia finales de agosto, mientras las posibilidades de retomar las negociaciones se fueron alejando.
La evolución del crudo también refleja el temor a una interrupción del transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz. Por esa vía circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial, por lo que cualquier restricción sobre el tránsito podría generar nuevas presiones sobre los precios internacionales.
Antes de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Teherán, iniciada el 28 de febrero, el Brent se ubicaba alrededor de los US$73 por barril. Luego de un acuerdo de paz, el precio había regresado a niveles similares, pero las nuevas hostilidades volvieron a impulsar el mercado.
En las últimas horas, Estados Unidos atacó cinco buques petroleros iraníes. Como respuesta, Irán atacó dos barcos y una base militar estadounidense ubicada en Jordania, además de realizar ataques contra ocho petroleros en el Golfo Pérsico.
La sucesión de ataques incrementó la preocupación de los mercados ante la posibilidad de una ampliación del conflicto y un impacto más severo sobre el suministro energético mundial.
En ese contexto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que Irán continúa intentando atacar embarcaciones de la Armada estadounidense y sostuvo que cada nuevo intento tendrá como consecuencia la pérdida de petroleros iraníes.