El cálculo surge de los datos de las canastas alimentaria y total elaborados por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires. La medición contempla distintos tipos de hogares y niveles de ingresos, pero parte de una condición común: se considera que las familias son propietarias de la vivienda que habitan, por lo que el gasto de alquiler no está incluido.
La diferencia es significativa para los hogares que deben alquilar. De acuerdo con datos del organismo estadístico porteño basados en valores del mercado inmobiliario, el alquiler promedio de un departamento de tres ambientes en la Ciudad alcanzó los $1.008.258 durante agosto.
Si ese costo se incorpora al presupuesto de una familia de cuatro integrantes, compuesta por dos adultos y dos menores, el ingreso mensual necesario para sostener el mismo nivel socioeconómico asciende a $3.611.814,34.
El resto de los umbrales también registró incrementos durante el mes. Para ese mismo tipo de hogar, la línea de indigencia quedó establecida en $903.930, con una suba mensual del 2,6%, mientras que la línea de pobreza alcanzó los $1.651.794, tras aumentar un 2%. En ambos casos, los incrementos superaron la inflación registrada durante el período.
En el extremo superior de la escala, un hogar es considerado acomodado cuando registra ingresos mensuales desde $8.331.380.
La clasificación oficial utilizada en la Ciudad se determina a partir de los ingresos del hogar y de su capacidad para cubrir distintos niveles de consumo de bienes y servicios. En ese esquema, son considerados indigentes aquellos hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). La categoría de pobreza no indigente comprende a quienes pueden cubrir la CBA, pero no llegan a la Canasta Básica Total (CBT).
Por encima de ese nivel se encuentran los hogares no pobres vulnerables, cuyos ingresos superan la CBT pero todavía no alcanzan la Canasta Total (CT)