El deterioro estuvo acompañado por un riesgo país que volvió a superar los 600 puntos básicos, lo que elevó el costo de financiamiento para la Argentina. A nivel internacional, el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años superó el 5%, un movimiento que favoreció el traslado de capitales desde mercados emergentes hacia activos considerados de menor riesgo.
Los bancos suelen ser particularmente sensibles a este tipo de escenarios debido a su exposición a las expectativas económicas, la evolución del crédito y las condiciones generales de estabilidad financiera. Por esa razón, los movimientos negativos del mercado pueden tener un impacto mayor sobre sus cotizaciones.
La corrección volvió a abrir el debate entre los inversores sobre la situación actual del sector. Mientras algunos analistas consideran que las bajas generaron precios más atractivos para quienes tienen una mirada de largo plazo, otros entienden que todavía es necesario esperar una mayor definición del escenario económico y político.
Daniel Pesalovo, analista financiero, sostuvo que las acciones de los bancos argentinos están estrechamente vinculadas con las perspectivas políticas y económicas. “Son, en buena medida, una apuesta al escenario político y a la continuidad del programa económico”, afirmó, y señaló que la incertidumbre electoral fue uno de los factores detrás del castigo reciente.
El analista explicó que el mercado no solo incorpora en las cotizaciones los resultados actuales de las entidades, sino también las expectativas sobre la economía de los próximos años. En ese sentido, planteó que, después de una caída cercana al 16% en un mes, la cuestión pasa por determinar cuánto riesgo ya fue incorporado en los precios.
“Después de una caída cercana al 16% en apenas un mes, la pregunta no debería ser simplemente si están baratos. La pregunta es si el mercado ya descontó suficientemente el riesgo o todavía puede continuar comprimiendo los múltiplos”, señaló Pesalovo.
El analista también marcó una diferencia con el comportamiento de las empresas energéticas, que mostraron mayor resistencia durante la corrección. Según explicó, estas compañías cuentan con factores vinculados al desarrollo de proyectos energéticos y las exportaciones, mientras que los bancos dependen en mayor medida de la estabilidad macroeconómica, la recuperación del crédito y la continuidad del programa económico.
Desde una perspectiva diferente, Gastón Lentini, analista de mercados, consideró que las entidades financieras atraviesan un proceso de adaptación al nuevo escenario. Según su análisis, los bancos están “volviendo a aprender a trabajar de bancos” después de un período de transformaciones del sistema financiero y de expansión del crédito destinado a hogares y empresas.
Lentini también sostuvo que una parte importante de los riesgos ya estaría incorporada en las cotizaciones. A su criterio, las acciones reflejan en buena medida una desaceleración en la mejora de la inflación y de la actividad económica. Además, relativizó la magnitud de la corrección al considerar que el sector había registrado previamente un fuerte avance, por lo que el retroceso debe analizarse en relación con el recorrido acumulado.
Más allá de las diferencias entre los analistas, la evolución de las acciones bancarias estará vinculada a varios factores durante los próximos meses. Entre ellos aparecen el comportamiento del riesgo país, las tasas de interés en Estados Unidos, el proceso electoral argentino, las reformas del mercado de capitales y la evolución del crédito privado.
De esta manera, la discusión sobre el sector financiero no se limita al tamaño de la caída reciente. El mercado deberá determinar cuánto del riesgo político y macroeconómico ya está incorporado en las cotizaciones y cómo evolucionan las condiciones que afectan directamente al negocio bancario.