El estudio analizó establecimientos de Villa Urquiza, las islas de Victoria, en Entre Ríos, y una zona cercana a Puerto Gaboto, en Santa Fe. Los investigadores evaluaron los tiempos necesarios para retirar los animales, las dificultades logísticas que aparecen a medida que avanza el agua y las diferencias económicas según el momento en que se realiza el traslado.
Para estimar los gastos, el INTA tomó como referencia un establecimiento de Villa Urquiza con 600 cabezas, de las cuales 500 deberían ser evacuadas. La operación requiere unos tres días de trabajo, la participación de 12 personas y 18 viajes en embarcaciones con capacidad para trasladar 29 animales cada una.
En condiciones normales, el operativo demanda $20,52 millones: $18 millones corresponden al transporte fluvial y $2,52 millones al personal y las tareas de arreo. Si la salida se realiza durante una alerta por la crecida, el costo aumenta a $25,92 millones. En cambio, si se espera hasta una evacuación generalizada, alcanza los $29,52 millones.
La diferencia entre anticipar el traslado y hacerlo en una situación de evacuación masiva llega a $9 millones, equivalentes a $18.000 por animal. El incremento se explica principalmente por el encarecimiento del transporte por agua, cuyo costo pasa de $18 millones a $27 millones. Los valores utilizados en el análisis corresponden a septiembre de 2026.
A medida que aumenta el nivel del río, se reduce el margen disponible para organizar la salida de la hacienda. La inundación de los campos limita los espacios para reunir a los animales, dificulta el acceso a los corrales y puede obligar a disponer de más embarcaciones, camiones y trabajadores. Si varios establecimientos necesitan evacuar al mismo tiempo, la demanda de estos recursos también puede elevar los costos.
Además, los cálculos no incluyen todos los gastos asociados con la operación. Quedan afuera el transporte terrestre, las posibles pérdidas de peso, los costos sanitarios, la mortalidad de animales, los daños en las instalaciones y el regreso a las islas cuando baja el agua. Por eso, el monto estimado representa solo una parte del costo total que puede afrontar un productor.
La evacuación tampoco termina cuando los animales llegan a tierra firme. Una vez fuera de las islas, es necesario contar con un lugar adecuado para alojarlos, garantizarles alimento y agua y cubrir las tareas de cuidado durante todo el tiempo que dure la creciente. Si la inundación se prolonga durante semanas o meses, esos gastos pueden superar ampliamente el desembolso inicial del traslado.
En Villa Urquiza, el INTA estimó que la alimentación de un animal cuesta alrededor de $14.000 mensuales en condiciones normales. Durante una emergencia, ese gasto puede aumentar en $3.000 diarios, hasta alcanzar los $90.000 por mes. Para un rodeo de 500 cabezas, la diferencia representa un sobrecosto mensual de $38 millones.
El impacto económico depende, por lo tanto, no solo de cuánto cuesta evacuar la hacienda, sino también de cuánto tiempo debe permanecer fuera de las islas. Los productores necesitan prever el acceso a alimento, agua, personal y terrenos disponibles para recibir a los animales, incluso cuando todavía no se conoce cuánto se extenderá la crecida.
El relevamiento también mostró que las condiciones varían de una zona a otra y que no existe una única altura del río que determine cuándo debe comenzar la evacuación. La topografía de cada campo, la superficie disponible, la distancia hasta los embarcaderos y la posibilidad de conseguir transporte modifican los tiempos y las decisiones necesarias.
En Villa Urquiza, la superficie aprovechable empieza a reducirse cuando el hidrómetro de Paraná marca entre 4,30 y 4,40 metros. A los 4,70 metros se considera que hay alerta, mientras que a los 5,30 metros resulta necesario evacuar la hacienda. En las islas de Victoria, una altura de 4,50 metros en el hidrómetro de Rosario puede dejar al campo sin superficie disponible para los animales.
La situación es diferente en un establecimiento próximo a Puerto Gaboto, donde hay 330 cabezas. Allí es posible mantener hasta 200 animales en sectores elevados, siempre que exista alimento suficiente. Estas diferencias muestran que la capacidad de respuesta depende de las características particulares de cada campo.
Los tiempos operativos también cambian según la ubicación. En Villa Urquiza se necesitan aproximadamente tres días para retirar 500 animales, mientras que en Victoria el arreo puede completarse en una jornada. Sin embargo, durante la creciente, la navegación en esa zona puede extenderse de cuatro horas y media a seis horas, lo que condiciona las posibilidades de completar el traslado.
Ante este escenario, el INTA recomendó anticipar la evacuación, asegurar con tiempo la disponibilidad de embarcaciones y personal y definir previamente los campos donde se alojará la hacienda. La planificación resulta clave para reducir los riesgos de demoras y evitar que el avance del agua complique una operación que, además de costosa, requiere una coordinación logística precisa.