Según Jorge Berciano, especialista de la consultora de comercio exterior Unexar, el vínculo político entre ambos países podría mantenerse sin grandes cambios hasta las elecciones presidenciales argentinas de octubre de 2027. “Todo seguirá igual”, anticipó, aunque consideró que la relación podría mejorar si Milei no consigue la reelección.
El analista también señaló que la ausencia de embajadores en ambas capitales constituye una muestra de las dificultades diplomáticas. En ese contexto, advirtió que la relación entre los presidentes puede influir sobre las decisiones empresariales y las inversiones. “Es improbable que capitales brasileños inviertan en Argentina”, sostuvo.
Uno de los sectores más expuestos a esta situación es el automotor, considerado históricamente un ejemplo de integración productiva entre ambos países. Su actividad depende en buena medida de las condiciones del intercambio bilateral, por lo que cualquier modificación comercial puede repercutir en la producción y las inversiones.
Berciano también cuestionó la estructura del comercio entre la Argentina y Brasil. Según explicó, más del 30% de las exportaciones argentinas al mercado brasileño corresponde a productos primarios y sus manufacturas, mientras que más del 90% de las importaciones provenientes de ese país está compuesto por bienes de mayor valor agregado, como vehículos, bienes de capital y autopartes.
Para el especialista, esta composición refleja una relación comercial desfavorable para la Argentina. Además, consideró que el tipo de cambio argentino está desactualizado y reduce la competitividad de los productos nacionales en el mercado brasileño. Mientras que el sector agropecuario conserva ventajas para exportar, la industria enfrenta mayores dificultades y depende de condiciones cambiarias y arancelarias más favorables.
La balanza comercial bilateral también constituye un punto de preocupación. La Argentina mantiene históricamente un saldo deficitario con Brasil y, de acuerdo con el análisis de Berciano, 2025 registró el mayor desequilibrio de la serie. Para el cierre de 2026, el especialista prevé un déficit menor, principalmente por la caída de la demanda.
Más allá del vínculo entre los dos gobiernos, las negociaciones del Mercosur serán determinantes para el futuro comercial de la región. Berciano considera que avanzar como bloque en un acuerdo con la Unión Europea podría ofrecer ventajas frente a una negociación individual, debido a las diferencias de escala entre ambos mercados.
La Unión Europea cuenta con aproximadamente 452 millones de habitantes y un producto bruto interno per cápita superior a los USD 50.000. El Mercosur, en cambio, reúne alrededor de 310 millones de personas, con Brasil concentrando cerca del 80% de la población del bloque y un PIB per cápita estimado en USD 10.000.
En este escenario, las diferencias entre Lula y Milei también se trasladan a la estrategia de integración regional. El presidente brasileño defiende el fortalecimiento del Mercosur, mientras que el mandatario argentino cuestiona sus condiciones actuales y ha planteado la posibilidad de buscar alternativas si no se introducen cambios.
La evolución de esa disputa podría incidir en la capacidad de la Argentina para cerrar acuerdos comerciales, atraer inversiones y sostener su participación en las cadenas productivas regionales. El desafío será determinar hasta qué punto el país puede avanzar en una agenda de apertura económica sin debilitar los beneficios de su integración con Brasil y el resto de los socios del Mercosur.