En ese distrito, los productores comenzaron a gestionar el 80% de los fondos provenientes de la tasa vial a través de la Comisión Administradora de Servicios Rurales (CASER), integrada por productores, usuarios de los caminos y representantes del municipio. El sistema comenzó a funcionar el 2 de febrero y, a poco más de seis meses de su puesta en marcha, ya se registran avances en distintos caminos y accesos rurales.
La participación de los productores en la gestión de la red vial no comenzó con la CASER. Desde años anteriores, el sector venía impulsando distintas acciones vinculadas con el mantenimiento de los caminos. En 2018 se comenzaron a destinar recursos de la tasa para el control de aves consideradas plaga, la compra de tubos y el reemplazo de alcantarillas.
Posteriormente, se analizaron experiencias implementadas en otros municipios bonaerenses y se tomó como referencia un esquema utilizado en General Madariaga. A partir de ese modelo, se elaboró una propuesta para trasladar un sistema similar a Magdalena.
El año pasado, una ordenanza municipal estableció un fondo específico conformado con parte de los recursos recaudados mediante la tasa de red general vial. El 80% de lo abonado por los productores queda afectado a ese fondo, cuya administración está a cargo de la comisión.
Los recursos son utilizados mensualmente de acuerdo con las decisiones adoptadas por la CASER. Entre los destinos se encuentran la compra de materiales, la reparación de maquinaria y la incorporación de nuevos equipos. Las operaciones se realizan a través de los mecanismos administrativos municipales y están sujetas al control del Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires.
El esquema fue diseñado sin crear una estructura administrativa adicional para evitar nuevos costos sobre los contribuyentes.
Antes de comenzar con la administración de los fondos, los productores solicitaron un relevamiento de la extensión de la red vial y de las tareas necesarias. Hasta ese momento se estimaba que Magdalena tenía unos 1.350 kilómetros de caminos rurales. Un estudio realizado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) estableció que la extensión se encontraba entre 900 y 920 kilómetros.
El relevamiento permitió determinar las necesidades de alcantarillas y alteos y establecer un programa de trabajo con una proyección de diez años. También sirvió para conocer con mayor precisión el estado de la red y definir las prioridades. Para supervisar las obras, la comisión incorporó a tres ingenieros.
La puesta en marcha del sistema también expuso las limitaciones que tenía la infraestructura disponible. De las cinco motoniveladoras municipales destinadas al mantenimiento de los caminos rurales, solamente una se encontraba operativa cuando comenzó a funcionar la CASER.
Con el avance de la gestión, las cinco máquinas quedaron en funcionamiento. La maquinaria y el personal fueron trasladados a un predio cedido sin costo por una entidad rural local. La organización del trabajo permitió asignar una máquina y un operador a cada cuartel.
Durante los primeros meses también hubo dificultades para trasladar al personal y distribuir combustible e insumos. Ante la falta de vehículos, un vecino colaboró durante un período trasladando gasoil con su propio vehículo para abastecer a las máquinas y tractores. Posteriormente, la comisión adquirió una camioneta y comenzó el proceso de compra de un camión destinado al traslado de materiales.
Uno de los primeros objetivos fue garantizar los accesos a las escuelas rurales. La CASER inició sus actividades el 2 de febrero y para el 8 de marzo había intervenido los ingresos a todos los establecimientos educativos rurales del distrito.
El objetivo fue asegurar que docentes y alumnos pudieran llegar a las escuelas y reducir las suspensiones de clases provocadas por el estado de los caminos.
A medida que avanzaron las tareas, algunos vecinos comenzaron a realizar aportes adicionales a la tasa vial para financiar la compra de materiales. Se estima que esas contribuciones permitieron incorporar entre 200 y 400 camiones de material para los caminos.
La participación de los vecinos también se reflejó en distintas situaciones vinculadas con las obras. En algunas escuelas rurales, docentes y directivos expresaron su sorpresa al ver por primera vez maquinaria trabajando frente a los establecimientos. En otro caso, las maestras de una escuela llegaron a celebrar el cumpleaños de uno de los trabajadores que realizaba las tareas de mantenimiento.