Argentina cuenta con antecedentes destacados en cardiología y bioingeniería, como el bypass coronario desarrollado por René Favaloro y el stent vascular expansible creado por Julio Palmaz. En ese contexto, el proyecto busca continuar con la tradición de innovación médica nacional mediante una tecnología que podría ofrecer una nueva alternativa para los pacientes.
“Somos médicos y tenemos el ADN de querer ayudar a que la gente esté mejor. Lo que nos lleva a hacer esto es el propósito de lograr un cambio muy grande en la cardiología mundial para los pacientes”, afirmó Diego Cheja, CEO de CloverLife Sciences.
Actualmente, existen dos grandes tipos de prótesis para el reemplazo valvular, cada uno con ventajas y limitaciones. Las válvulas mecánicas se destacan por su durabilidad y suelen recomendarse para pacientes jóvenes, pero requieren tratamiento anticoagulante prolongado para reducir el riesgo de trombosis. Esta medicación aumenta la posibilidad de sangrado y exige controles médicos periódicos.
Las válvulas biológicas, en cambio, permiten evitar la anticoagulación crónica en muchos casos, pero se deterioran con el paso del tiempo. Esa degradación puede hacer necesaria una nueva intervención quirúrgica, que implica riesgos adicionales para el paciente.
A partir de este dilema, Cheja y el médico Osvaldo Amerio impulsaron el desarrollo de una prótesis que combine una vida útil prolongada con la posibilidad de evitar la anticoagulación permanente. Amerio explicó que la propuesta busca alcanzar características similares a las de las válvulas mecánicas, sin que los pacientes deban someterse a ese tratamiento. El dispositivo fue presentado por ambos profesionales durante el 52.º Congreso Argentino de Cardiología.
El proyecto recibió US$1,6 millones de financiamiento mediante el respaldo de un fondo de capital de riesgo nacional y una fundación vinculada con la salud. También cuenta con la participación de investigadores de la Universidad Nacional de Misiones y dispone de patentes en Estados Unidos y Europa.
En cuanto a su desarrollo, la válvula ya completó estudios preclínicos y ensayos en modelos ovinos realizados en Francia. Actualmente, el equipo continúa las gestiones regulatorias ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). “Hemos probado la válvula en laboratorio y en animales. Ahora, el siguiente paso es probarla en humanos”, señaló Cheja.
Para avanzar hacia esa etapa, CloverLife Sciences busca recaudar US$6,5 millones mediante una ronda de inversión Serie A. Según las previsiones del equipo, la aprobación regulatoria podría llegar en 2030, aunque el desarrollo todavía debe superar las etapas de evaluación correspondientes.
El diseño del dispositivo se apoya en tres componentes principales. Su arquitectura de tres valvas busca reproducir el flujo central y laminar de una válvula nativa sana. Además, incorpora un recubrimiento de titanio y dióxido de titanio diseñado para reducir la activación de las plaquetas, un factor relacionado con la formación de coágulos en las válvulas mecánicas convencionales.
El tercer eje fue la simulación computacional previa a la construcción del primer prototipo físico. Para ello, el equipo utilizó análisis de Dinámica de Fluidos Computacional (CFD), una herramienta que permite estudiar el comportamiento de los fluidos y evaluar la geometría del dispositivo antes de su fabricación.
Amerio aseguró que el proyecto generó interés entre profesionales e instituciones médicas. Según explicó, mantuvieron contactos con el Hospital Británico y el Hospital Italiano, cuyos equipos estarían interesados en participar en las primeras pruebas con pacientes. También relató que recientemente se reunieron con un jefe de cirugía de un hospital de Washington, en Estados Unidos, que manifestó optimismo respecto de la iniciativa.
Cheja destacó el valor de la investigación y el desarrollo científico local, y sostuvo que el proyecto refleja la capacidad de los profesionales argentinos para crear herramientas destinadas a mejorar la calidad de vida de los pacientes y facilitar el trabajo de los cirujanos.
Amerio, por su parte, afirmó que su compromiso es continuar avanzando en cada etapa del desarrollo hasta que la válvula pueda convertirse en una alternativa segura para quienes la necesiten.